
Los policías, los bomberos, los obreros de las plantas, los científicos, los soldados, los médicos, etc., cada uno de ellos usa su uniforme para ir al trabajo, igualmente todos nosotros nos vestimos cada mañana acorde con el clima o las actividades del día que vayamos a tener.
Vestirse correctamente también aplica para nuestra vida espiritual.
Tenemos -gracias al amor de Dios, lo necesario para hacer frente a todas las dificultades.
Su Palabra no enseña que: Primero, debemos ajustarnos con el “cinturón de la verdad”, aquella que nos establece como creyentes en Cristo Jesús y que determina nuestra identidad; luego debemos colocarnos la “coraza de justicia” la cual nos defiende de toda prueba injusta, de todo mal y que representa el poder el Espíritu Santo; tercero, el “calzado de la paz” para que caminemos en pos de ayudar al necesitado y de darle a conocer el evangelio de la salvación; cuarto llevar puesto el “escudo de la fe” aquel que necesitamos en cada momento de nuestra vida, para no desmayar ante las dificultades, para protegernos de los ataques del mal, para cubrirnos en momentos de debilidad emocional; quinto colocarnos el “casco de la salvación” para que nuestra mente no sea atacada fácilmente por las doctrinas falsas llenas de mentira sino que tengamos la mente de Cristo que nos da discernimiento y sabiduría… y finalmente con la “espada del Espíritu” que es la Palabra de Dios, la cual contiene todo lo que necesitamos para avanzar en esta vida acorde con el plan de Dios.
Así pues, de la misma manera en que nos vestimos para ir trabajar o para enfrentar el clima, así mismo nos hemos preparado para enfrentar el día con la “armadura de protección divina que es la armadura de Dios”, pues no sabemos con qué nos enfrentaremos cada día. Lo que si te digo es que, si te colocas la armadura espiritual correcta, podrás regresar victorioso(a) todos los días gracias al poder de Dios para protegerte. Te pregunto: ¿y tú te vas a proteger hoy?
Oremos: “Señor, gracias por ser mi protector, por darme las herramientas para superar toda dificultad, ataque del mal y darme todo aquello que necesito para mi vida diaria, confío en ti, en tu amor y poder, por eso me visto con Tu armadura seguro(a) de que saldré victorioso(a) una vez más, lo creo y declaro en el nombre de Jesús, Amen”
Versículo: “Por lo tanto, echen mano de toda la armadura de Dios para que, cuando llegue el día malo, puedan resistir hasta el fin y permanecer firmes”. Efesios 6:13 (RVC)
Buen Día.
Juan C Quintero
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