
Hace dos días pude escuchar a mi niño más pequeño, Matthias, decir Papá. Lo dice balbuceando y en monosílaba “Pa, pa”. Oírlo decir eso produce en mí un sentir, que en palabras, no se puede explicar. Ver tanto a él como a Benjamín crecer cada día me hace sentir gran gozo y deleite. Desde que los tengo en mi vida, he tenido una mayor comprensión del Amor de Dios Padre hacia nosotros sus hijos, que somos los que creemos en Su Nombre.
La Palabra de Dios dice en Romanos 8:15 “Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!”. También dice en Juan 1:12 “Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en Su Nombre”.
RECUERDA, LA RELACIÓN ENTRE PADRE E HIJO SE FOMENTA CADA DÍA. EL TIEMPO QUE PASO CON BENJAMÍN Y MATTHIAS TRATO SIEMPRE DE QUE SEA DE CALIDAD. LOS AMO, HE LLEGADO A ENTENDER MÁS EL AMOR DE DIOS POR NOSOTROS, DESDE QUE LOS TENGO EN MI VIDA. ¿CÓMO LLEGAR ENTONCES A SER HIJOS DE DIOS? LA MISMA BIBLIA LO DICE: CREYENDO EN SU NOMBRE. Y ¿CÓMO CREEMOS EN SU NOMBRE? ACEPTANDO A CRISTO JESÚS COMO ÚNICO Y SUFICIENTE SEÑOR, REY Y SALVADOR DE NUESTRAS VIDAS. ¿YA LO TIENES CONTIGO?
Dios te bendiga,
Luis Manuel Polanco Schott
