
Las comparaciones pueden hacer que una persona se frustre o se crea superior, puesto que se puede considerar mejor o peor que los demás, la realidad es que la vida no es una carrera de comparaciones.
Creo que Dios nos dotó de talentos únicos a cada uno de nosotros, tenemos dones y estamos preparados para funciones diferentes y eso es lo que hay que buscar, es decir, desarrollar el llamado de Dios, el talento y el don a la máxima potencia, no importando si a otros Dios dio más o menos talentos, pues el fin primordial no es la comparación.
Veo que con mucha frecuencia la gente pierde su tiempo observando lo que hacen los demás y la manera cómo lo hacen, a su vez se comparan diciendo: “Bueno, tal vez el (o ella) están mejor preparados que yo” otro dirá “yo soy superior porque tengo más capacidades que los demás”
No pierda el tiempo haciendo esto, busque con ahínco y fe descubrir, fortalecer el talento natural que hay en ti, prepárate, dale gracias a Dios por esta capacidad que te ha dado, colócala al servicio de Dios, hazlo en excelencia, porque cuando nos centramos dar lo mejor, en acercarnos a Dios para agradarle a Él, entonces estarás listo para desarrollar lo que Dios sembró en ti, y sé que Él te promoverá, se abrirán puertas y tendrás nuevas ideas, serás altamente productivo(a) y verás la mano de Dios extendida sobre ti.
Oremos: “Señor, creo que me has hecho como un ser único e irrepetible, sé que tienes grandes cosas para mi reservadas y listas para ser entregadas, decido desde hoy colocar mi mirada solo en ti, renuncio a las comparaciones que me estancan o me hacen creer que soy un ser superior, te pido que me ayudes a estar preparado(a) para lo que viene; gracias por tu bendición de hoy, lo pido y declaro en el nombre de Jesús. Amén”
Versículo: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.” Efesios 1:3 (RVR60)
Buen Día
Juan C Quintero
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