
Cuando solía ir con mis hijosa pescar teníamos un dicho entre nosotros que decía: “carnada grande pescado grande, carnada pequeña pescado pequeño”. Así que meditando sobre los sueños se puede aplicar de la siguiente forma: “Sueños grandes, logros grandes; sueños pequeños, logros pequeños”. Creo que debemos ser personas comunes que nos comprometemos con grandes sueños aquellos que están acorde con los propósitos de Dios. ¡Es real! Cuando te comprometes con un gran sueño, y lo pones en las manos de Dios, el Señor sacará algo de ti que te ayudará a lograr grandes cosas, a cumplir grandes sueños.
Debes tener en cuenta que la clave para recibir algo de Dios es buscarle. Creo también, que nos perdemos de los sueños de Dios si no buscamos a Dios.
Cada persona tiene su propia huella y está es totalmente diferente a la de los demás; por lo tanto no tienes que copiar a nadie, ni ocupar tu vida con saber qué es lo que están haciendo los demás. Tú no eres fotocopia, eres original, único(a) e irrepetible.
Si quieres tomar en serio el descubrir el sueño de Dios para ti, tienes que decidir no conformarte con lo que has logrado hasta hoy, tampoco limitarte pensando que no puedes lograr grandes cosas, sino que lo que debes hacer es cambiar las prioridades y enfocarte en lo nuevo que Dios está haciendo. Esto significa “asumir un compromiso con Dios de hacer realidad y cumplir tu parte del sueño dado por El para tu vida”. Lo que el Señor tiene para ti es totalmente personal; el colocará los recursos, las personas y el conocimiento para llevar a cabo el sueño, pero tú debes aceptarlo y decidir llegar a lograrlo.
Oremos: “Señor, es una bendición tu Palabra para mí, hago tu voluntad, confío en tu planes, y en los sueños que siembras en mi corazón; me propongo alcanzarlos, aunque sean muy grandes, aunque mi mente no los comprenda, los pongo en marcha sabiendo que contigo van a ser una gran victoria, lo creo y declaro en el nombre de Jesús, Amen”
Versículo: “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” Jeremías 29:11 (NVI)
Buen Día
Juan C Quintero
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