
Desde muy joven me ha llamado la atención la manera en la que las personas actúan o reaccionan. Un comportamiento que veo recurrente en muchas personas es el de fijarse con mayor atención hacia lo que es negativo. Por ejemplo, llega alguien a un lugar, comienza a mirar a un lado y al otro y luego su atención se centra en lo que se encuentra mal acomodado, o en lo que está sucio; no ven lo demás, que si está en orden o limpio, puesto que solo centran la mirada en lo que no está bien. ¿Si lo demás está bien, por qué fijar la mirada en lo que está mal?.
Si evaluamos las noticias en la televisión podemos darnos cuenta fácilmente que la mayoría de éstas están centradas en los delitos y en lo que no está bien de la sociedad, en lugar de resaltar las noticias de los millones de personas que actúan haciendo el bien, en mi caso por ejemplo he decidido ver pocos noticieros, aunque la verdad me gusta estar informado, y para hacerlo he decidido recurrir a otros medios de información.
En la relación con Dios pasa igual, en vez de ver los milagros, el favor, la gracia que recibimos de Él diariamente, la mayoría se centra en lo que no ha recibido y en lo que no se ha resuelto.
¿Podrías tomar la decisión de cambiar tu mirada de lo que no hay, para empezar a dar gracias por aquello que si tienes?. Te lo pongo de esta manera: si empiezas a valorar las “pequeñas” bendiciones diarias siendo agradecido(a)… con el paso de los días podrás darte cuenta de que la bendición ha sido grande y poderosa; ¡la suma de todo lo pequeño recibido al final será un gran número de bendiciones!.
Vive por días y no por meses, ni por años; de esta forma puedes tener presente a toda hora las bendiciones personales recibidas. Este enfoque hará que cuando despiertes cada mañana y abras tus ojos puedas decir “gracias Señor porque soy un(a) hijo(a) tuyo(a) privilegiado(a)”
Oremos: “Señor, me arrepiento por no agradecer por los pequeñas bendiciones que me das todos los días, quiero fijar mi atención en lo que si me has dado y dejar de reclamar por las que no tengo. Eres un Dios bueno y yo me alegraré y hablaré de todo lo que haces en mí y por mí, lo creo y declaro en el nombre de Jesús, Amen”
Versículo: “Te alabaré, Señor, con todo mi corazón; contaré de las cosas maravillosas que has hecho”. Salmos 9:1 (NTV)
Buen Día,
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com
