
Una de las cosas que he aprendido con la experiencia de la vida es que las cosas tienen siempre una forma diferente de verse, de entenderse y de funcionar. Es por eso que le invito hoy para que pueda tener una perspectiva diferente de la Cruz de Jesús. Para muchos ha sido el símbolo a mostrar portándolo con orgullo, pero sin profundidad al respecto; para otros es un hecho como muchos de los que ocurren en algún lugar del mundo; pero ¿eso esto lo que Dios quiere que entendamos cuando hacemos referencia a la cruz de Jesús?
Comienzo por definir la palabra “cruz” la cual proviene del vocablo griego “staurós” que literalmente significa “estaca”; “palo vertical” o simplemente “cruz”. Esta describe a un poste enterrado en la tierra en posición vertical, que en el caso de la crucifixión de Jesús, tenía una parte de madera perpendicular, lo que coincide completamente con la imagen que tenemos hoy en día. Pero cuando nos vamos a la Palabra de Dios, es claro que el foco principal que aparece en los pasajes bíblicos no está centrado en los hechos desde los puntos de vista ni históricos, ni de la arqueología, sino que es un foco totalmente cristo-céntrico; en otras palabras, que la Cruz fue el acto de obediencia más grande que alguien haya hecho en la historia terrenal, esto es, la entrega que Jesús hizo voluntaria para padecer por nosotros. Así entonces la cruz de Jesús tiene un profundo significado espiritual, eterno y celestial, que convierte a la cruz en sinónimo de salvación, entrega, sacrificio, amor, reconciliación, jubilo, redención, anulación del pecado, eliminación del acta de condenación y muchos más de alta trascendencia para la vida. Lo que para los habitantes de la época de la crucifixión de Jesús era un hecho de vergüenza y humillación, se convirtió para nosotros los creyentes de todas las épocas -pasadas, presentes y por venir; en el símbolo de la victoria eterna y cumplida.
Versículo: “Pues Cristo no me envió a bautizar sino a predicar el evangelio, y eso sin discursos de sabiduría humana, para que la cruz de Cristo no perdiera su eficacia” 1 Corintios 1:17 (NVI).
Buen día…
Juan C Quintero
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excelente