concentremos exclusivamente en enaltecer,
venerar y bendecir a nuestro Creador.
Nos sintamos admirado de quien es Dios;
sus obras nos impresionan y le alabemos por
sus grandes proezas en nuestras vidas.
Aleluya!!

Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos
adoradores adorarán al Padre en Espíritu y en verdad;
porque el Padre tales adoradores busca que le adoren.
Juan 4:23
