Marcos 9: 17-24
17 Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo,
18 el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron.
19 Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo.
20 Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.
21 Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño.
22 Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos.
23 Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.
24 E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.
Me llama la atención esta historia por el hecho de las palabras del padre a Jesús, el creia que Jesús podia sanar y libertar a su hijo, pero al mismo tiempo se siente incredulo de que pueda ocurrir un milagro, alguna vez te ha pasado?
Has sentido que la respuesta a tu oración o petición ya viene en camino pero de pronto entra la señora duda, creo es algo que en algún momento dado nos sucede a todo cristiano, pero no debemos alimentar esa duda, Dios esta con su mano dispuesta a responder pero a veces nuestra incredulidad y duda detienen el milagro o la respuesta que estamos esperando. Amado hermano si en este momento te sientes como este padre yo te animo a que vayas ante Dios y le digas, Señor perdoname por dudar, se que eres un Dios Todo poderoso y para el que cree todo es posible yo creo, pero ayuda a mi incredulidad.
Como este padre recibió su respuesta a su petición y su hijo fué sanado y libertado en aquella misma hora, así Dios responderá a tu petición y clamor.
Blankita Marrero
