UN SEÑOR GRANDE Y MISERICORDIOSO
Pastor, Jorge L. Cintrón
“Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.”
Marcos 5:19
La característica esencial de Dios es el amor.
El discípulo amado, Juan, en su primera carta en dos (2) ocasiones escribe: “Dios es amor” (1 Juan 4;8,16)
A través de La Biblia hay hermosas expresiones sobre el amor de Dios a los hombres.
“Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:8)
“En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.” (1 Juan 4:9)
“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.” (1 Juan 4:10)
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16)
“Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.” (1 Juan 4:19)
“Dios, es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó.” (Efesios 2:4)
La historia del endemoniado gadareno es una muestra del amor misericordioso de Dios y de su grandeza.
La Biblia describe a este hombre de la región de Gadara de la siguiente manera: 1) estaba poseído por muchos demonios; 2) no vivía en una casa, sino en el cementerio; 3) día y noche andaba por el cementerio y por los cerros dando gritos; 4) se hería así mismo lastimándose con piedras; 5) hacía ya mucho tiempo que andaba desnudo; 6) nadie podía con su terrible fuerza; 7) no podían sujetarlo, ni siquiera con cadenas; 8) cuántas veces lo habían encadenado y le habían sujetado los pies; él las rompía; y 9) era tan peligroso que nadie podía pasar por el lugar donde él estaba.
A ese hombre se le manifestó el amor misericordioso de Dios y su grandeza a través de Jesús. Cuando el amor misericordioso de Dios y su grandeza se le manifestaron a este hombre el mismo fue totalmente cambiado.
La Biblia al finalizar esta historia señala que el hombre estaba sentado a los pies de Jesús; vestido y en su juicio cabal.
La historia de la liberación del gadareno es esta. Al llegar Jesús a la región de Gadara vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con espíritu inmundo, Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él.
Y clamaba a gran voz: “¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.” (Marcos 5:7) Hacía esto porque Jesús le decía: “Sal de este hombre, espíritu inmundo”. (Marcos 5:8) Jesús le preguntó “¿Cómo te llamas?” (Marcos 5:9) Y él respondió: “Legión me llamo; porque somos muchos.” (Marcos 5:9) “Este hombre le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región.” (Marcos 5:10) Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo. Y le rogaron todos los demonios, diciendo: “Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos.” (Marcos 5:12) Jesús les dio permiso para que así lo hiecieran. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron.
Al repasar esta historia uno se da cuenta que el gadareno en ningún momento le pidió a Jesús ser liberado de aquella legión de demonios.
La liberación del gadareno fue un acto de la misericordia de Dios a los hombres a través de Jesús.
El proverbista escribió: “Con misericordia y verdad se corrige el pecado, Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.” (Proverbios 16:6)
Jesús dijo “Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.” (Mateo 9:13)
La misericordia es ese amor profundo que se expresa en acciones concretas. Jesús amó al gadareno y decidió liberarlo de aquella legión de demonios.
Pablo le escribió a los filipenses “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” (Filipenses 2:5-11)
La legión de demonios que moraban en el gadareno se arrodillaron ante Jesús diciéndole: “Jesús, Hijo del Dios Altísimo”. (Marcos 5:7) Esta no era una expresión de fe. Santiago 2:19 dice “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.” La versión Dios Habla Hoy ayuda a entender el sentido de este versículo bíblico: “Tú crees que hay un solo Dios, y en esto haces bien; pero los demonios también lo creen, y tiemblan de miedo.” No es un acto de fe. Es un reconocimiento de que están ante el gran Señor del Universo y que este tiene poder sobre ellos. Es por eso que le rogaban mucho a Jesús que no los enviase fuera de aquella región y que los enviase a los cerdos que estaban paciendo.
Los demonios que estaban en el gadareno conocían lo que les esperaba. No tenían posibilidad de perdón por parte de Dios. Iban a ser entregados a prisiones de oscuridad reservadas para el día del gran juicio. (2 Pedro 2:4, Judas 1:6) Jesús les permitió que fueran al hato de cerdos.
La historia señala que “saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron.”
Jesús en una de sus parábolas enseño que “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10)
Al principio de esta historia el hombre de la región de Gadara: 1) estaba poseído por muchos demonios; 2) no vivía en una casa, sino en el cementerio; 3) andaba día y noche por el cementerio y por los cerros dando gritos; 4) se hería así mismo lastimándose con piedras; 5) hacía ya mucho tiempo que andaba desnudo; 6) nadie podía con su terrible fuerza; 7) no podían sujetarlo, ni siquiera con cadenas; 8) cuántas veces lo encadenaban y le sujetaban los pies; él rompía las cadenas; y 10) era tan peligroso que nadie podía pasar por el lugar donde él estaba.
Al final de la historia ese hombre estaba sentado a los pies de Jesús; vestido y en su juicio cabal. ¿Por qué? Porque había tenido un encuentro con Jesús -el gran y misericordioso Señor-.
Al final de esta historia, también, este hombre quiere irse de Decápolis con Jesús. Jesús no se lo permite. Jesús le dijo: “Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo y como ha tenido misericordia de ti”. (Marcos 5:19) “Él se fue, comenzó a publicar en Decápolis cuan grandes cosas había hecho Jesús con Él; y todos se maravillaban” (Marcos 5:20)
El que ha tenido un encuentro con Jesús el gran y misericordioso Señor es llamado a contarle a otros de la grandeza y misericordia de Dios.
lor:black;background:white; mso-ansi-language:ES'>Al final de esta historia, también, este hombre quiere irse de Decápolis con Jesús. Jesús no se lo permite. Jesús le dijo: “Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo y como ha tenido misericordia de ti”. (Marcos 5:19) “Él se fue, comenzó a publicar en Decápolis cuan grandes cosas había hecho Jesús con Él; y todos se maravillaban” (Marcos 5:20)
El que ha tenido un encuentro con Jesús el gran y misericordioso Señor es llamado a contarle a otros de la grandeza y misericordia de Dios.

