que nos podemos equivocar y el tener el valor de pedir
que nos perdonen cuando ofendemos a alguien es
una demostración de humildad y madures espiritual.
Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos,
perdonándoos unos a otros, como Dios también
os perdonó a vosotros en Cristo.
Efesios 4:32
