La Palabra nos exhorta, que todo lo que hagamos debemos hacerlo con excelencia, empeño, generosidad y alegría; porque de esa manera Él lo haría. Sepamos que el Espíritu Santo es quien nos da el denuedo y pone en nosotros la gracia para hacerlo.
¿Cuántas veces hemos necesitado que nuestro Padre Celestial nos anime, nos reciba con alegría, sea generoso? De esa manera como lo hemos buscado, así lo hemos encontrado ¿Por qué no hacer lo mismo con aquellos que están esperando lo mejor de nosotros y dejar en su corazón nuestro mejor servicio?

Pastora Montserrat Bogaert
