
¿Dios es un Dios indiferente o un Dios de amor? (1) Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 1 Juan 4:8-9 ¿Dios es indiferente a la vida de los hombres? Quizás usted se haga esta pregunta cuando vive situaciones personales difíciles. ¡Cuántos sufrimientos son debidos a las malas decisiones que el hombre toma: la búsqueda desenfrenada del poder y de la gloria personal, la codicia, la envidia… Sin embargo, cuando las cosas van mal, fácilmente se le echa la culpa a Dios, incluso si el resto del tiempo no se piensa en él. ¿Por qué no interviene para poner orden, para restablecer la paz, la justicia, el amor y el gozo? En medio del aparente silencio de Dios, es necesario recordar que Dios intervino, y que ahora “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4). Muestra claramente el camino de la vida al que desea emprenderlo. Dios ama a todos los hombres y no es insensible a su condición, sino todo lo contrario: muestra su paciencia hacia todos, “no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9). Advierte a la humanidad sobre su fragilidad y el resultado de seguir su propio camino: la muerte y el juicio. Llegará un día en el que intervendrá en la tierra para poner todo en orden. Empezará juzgando “al mundo con justicia”, es decir, a los hombres, mediante Jesucristo (Hechos 17:31). Su Palabra invita aún hoy a cada uno de los que todavía no han hecho caso a sus llamados de gracia: “¿Menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?” (Romanos 2:4). Por: La Buena Semilla.
