
La longevidad

La longevidad
Hazme saber, Señor, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuán frágil soy. He aquí, diste a mis días término corto.
Salmo 39:4-5
En tu mano están mis tiempos.
Salmo 31:15
En muchos países, los avances de la Medicina, la aplicación de medidas de higiene y los controles de la salud han permitido alargar la esperanza de vida del hombre. Antiguamente la longevidad humana se hallaba alrededor de los 70 a 80 años (Salmo 90:10). Hoy en día el número de personas que llega a los cien años va en aumento.
Sin embargo, independientemente de nuestra edad, ¿somos conscientes de la fragilidad de nuestra vida? ¿Sabemos si mañana estaremos vivos? Se necesita poco para ser arrebatados de esta tierra: un accidente, un paro cardíaco, tantas enfermedades…
Entonces, si reconocemos que nuestra vida es tan frágil y efímera, ¿por qué no la dejamos ahora mismo en las manos de Dios? La Biblia presenta a todo hombre la necesidad de pensar en su futuro eterno.
A usted que todavía es joven, ella declara: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que… lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento” (Eclesiastés 12:1).
A usted que es mayor y que siempre eludió los llamados de Dios para arrepentirse, la Biblia le dice solemnemente: “¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?” (Romanos 2:4).
Y usted que se ha tomado el tiempo para leer esta hoja, pero que todavía no ha ido a Jesús para tener la vida (Juan 5:40), su Palabra le dice, quizá por última vez: “Prepárate para venir al encuentro de tu Dios” (Amós 4:12).
Por: La Buena Semilla.
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