
¿Qué haré, Señor?
Hechos 22:8, 10
Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna.
Juan 6:40
Cuando el apóstol Pablo se convirtió, hizo estas dos preguntas al Señor. Yo también puedo preguntarme quién es Jesús para mí. No puedo negar que él existió, pues muchos autores, tanto paganos como cristianos, dieron testimonio de su existencia hace más de 2.000 años. Exteriormente era un hombre muy parecido a sus contemporáneos. Pero, ¿era más que eso? Ahí está la verdadera pregunta. Cuál es mi actitud frente a lo que afirma la Biblia: él vino de Dios y, después de su muerte, resucitó para vivir eternamente
Si reconozco que Jesús es realmente el Hijo de Dios, entonces de mi corazón brota esta segunda pregunta: “¿Qué haré, Señor?”. Y enseguida él me responde invitándome a ir a él tal como soy, y a seguirle. El Evangelio me dice que Jesús murió por mis pecados para que yo pueda vivir feliz y libre para él. Me invita a entregarme a él, a dejarle la dirección de mi vida para que la llene y le dé un sentido.
Por: La Buena Semilla.
