Las circunstancias cambian, las personas van y vienen,
pero el amor y el cuidado de Dios permanecen para
siempre. Él nunca abandona a quienes ponen su
confianza en Él. Padre celestial, gracias porque
puedo descansar en tu amor. Recuérdame cada
día que estoy bajo tu cuidado perfecto.
Porque él tiene cuidado de vosotros.
1 Pedro 5:7
