«Pónganse la salvación como casco; y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios». Efesios 6:17
Cubrirse la cabeza cuando se alista para la batalla es más que inteligente, es prudencia y preparación. Pero uno no va a la guerra sólo a defenderse, al enemigo hay que atacarlo, con el determinado propósito de abatirlo…
El problema, es que muchos cristianos andamos por el mundo sin casco y sin armas, realmente es un milagro que nos mantengamos ilesos, un verdadero milagro de la Gracia de Dios. Lo pienso y me quedo sorprendido.
Es increíble que podamos dudar por un nanosegundo de que es el Señor el “autor y consumador” de nuestra salvación. Desde el inicio hasta el final Él lo hace prácticamente todo.
23 Julio 2026
