«Pónganse la salvación como casco». Efesios 6:17a
Me parece aquí que la herida más mortal puede ser la producida en la cabeza. Incluso sin ser fatal, puede dejar anulado completamente a un soldado, y en un segundo envite éste quedar tan vulnerable que pierda la vida, y por tanto, la batalla.
Los profanos y agnósticos en general nos acusan de que somos religiosos porque “tememos a la muerte”. Yo, por mi parte, no veo que su incredulidad les dé mucho valor a la hora de morir… Y por otro lado, veo la paz y tranquilidad con la que los cristianos partimos de este mundo…
Si hay una cosa que me tranquiliza a mí, en medio de la vorágine que estoy viviendo en este mundo, es la dulce y gloriosa esperanza de lo que el Señor me tiene luego de morir. Y no veo miedo por ningún lado en esta actitud.
22 Julio 2026

