
Eso viene de Dios
«No sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ese recibirá del Señor, sea siervo o sea libre». Efesios 6:6-8
Una de las más valiosas lecciones que he aprendido andando por la vida, es que siempre que haga yo las cosas bien, que me esfuerce en aportar el mejor trabajo posible, tendré mi recompensa de parte de Dios. Es decir, Él en persona se encargará de que reciba mi premio.
He visto que todo el que se asegura de hacer las cosas bien, “como para Dios”, tarde o temprano, le va bien. A algunos esto les sucede tarde, luego de quizás años de ser tratados injustamente, o no ser remunerados conforme a su trabajo, pero su día le llega.
Aterrizando en el ambiente laborar, por ejemplo, he visto empleados altamente eficientes, que realizan su labor sin quejarse y, en ocasiones, sin mucha buya, y sin esperar ningún reconocimiento. Sin embargo, sin que esta persona se dé cuenta, está siendo observada, no sólo por sus superiores, sino también incluso por otras empresas que oyen su fama desde fuera.
Si sus jefes son inteligentes, los promueven, y si no, jefes de otras empresas se los llevan. Pero tengo la firme convicción de que esto viene de Dios.
13 Julio 2026

