
A veces las cosas parecen estar en descontrol, desorden, caos incluso. Si alguien vive por las noticias que recibe, por los acontecimientos de estos tiempos, creerá que Dios se ha olvidado de nosotros, pero la realidad es otra. Dios es pleno, y en Él hay plenitud.
En la Biblia, en la carta a los efesios, capítulo 3, verso 19, Pablo escribió: “y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (RVR30).
La palabra plenitud significa “totalidad, abundancia, exceso”, Y esto es lo que Dios quiere que vivamos: “la totalidad, abundancia, exceso” de su bendición.
Aunque muchas cosas nos parecen caóticas, el Señor las contiene todas dentro de los límites de Su gobierno soberano, de la plenitud que tenemos los cristianos por medio de nuestro redentor, de nuestro Señor, Jesucristo.
Dicha plenitud se manifiesta al estar profundamente conectados al Señor, en obediencia a Su Palabra, y se alcanza por medio del Espíritu Santo.
Porque, aunque las situaciones externas, los problemas políticos, la decadencia social y el alejamiento del mundo de los principios bíblicos puedan estar ganando terreno en el mundo, los cristianos tenemos que tener claro que Dios siempre dirige todas las cosas hacia los fines señalados en Su plan eterno para manifestar Su reino sobre toda la creación.
Lee esto con atención: “No es lo que parece que pasa en el mundo la verdadera realidad del cristiano, sino lo que Dios ha establecido por medio de Sus promesas, oportunidades, propósito de vida y planes de bienestar reservados para ti en esta vida y en la eternidad”.
Quita tu atención de lo que no es de Dios, porque Él quiere abrir puertas nuevas, sacar a relucir los talentos y habilidades que tú ni siquiera sabías que tenías; es decir, manifestar en lo natural todo lo necesario para cumplir con el propósito de vida.
Él es el Dios de la plenitud, donde todo está incluido. Por eso hoy en día, no se conforme con la situación en la que se encuentre, ni se detenga por las malas noticias que reciba.
Su futuro no está determinado por la situación económica, ni por su pasado, ni por lo que piensen los demás, ni mucho menos por lo que dicen las noticias; su destino está determinado por el Dios “Todopoderoso”, quien le quiere llenar de la plenitud en Cristo.
Oremos: “Señor, gracias por el regalo de la plenitud que tengo en Cristo, por eso me postro delante de ti hoy con humildad, pero con la disposición de abrir mi entendimiento a todo lo que quieras revelarme. Creo en Tu Gracia y Amor infinito; lo declaro en el nombre de Jesús. Amén”.
Versículo: “y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.” Efesios 3:19 (RVR30)
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
