
Hay un “botón” en nuestra mente que, al accionarse, todo cambia. Nos traslada de un estado de pesimismo a uno de fe; se trata de “la gratitud”.
Dejo claro que no estoy diciendo que hay que negar la realidad dolorosa o el problema, sino que debes recordar que hay una realidad que es mayor.
En la Biblia, en la carta a los filipenses, capítulo 4, verso 6, dice” “No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho”. (NTV)
El mundo te dice que te fijes en lo que no tienes, en las incapacidades y en el enfoque egoísta, pero Jesús te invita a mirar lo que sí tienes, y a reconocer quién te lo dio.
Así que, cuando te sientas ansioso(a), tienes en la gratitud la llave que abre la prisión de la preocupación, cambiando la perspectiva del “yo no puedo” al “Dios sí puede”.
La gratitud es el oxígeno del alma; sin ella, te asfixiarías en las quejas.
Cuando Jesús alimentó a los cinco mil, no se quedó mirando las cestas vacías sin saber que hacer; Él alzó la vista al cielo y dio gracias por el milagro de la multiplicación, es decir, que agradeció al Padre antes de que ocurriera el milagro. ¡Este es el secreto!
Te invito para que le des gracias a Dios por lo que tienes hoy, por el aire que te llena los pulmones, por el techo que tienes, por la familia, el trabajo, por tu salud, en fin por todo en tu vida. No te límites a pensarlo, dilo, expresando tu gratitud en voz alta.
Es con esta actitud de ser agradecidos que nuestra perspectiva se aclara y así podemos ver la mano de Dios obrando.
Vivir como Jesús significa tener un corazón permanentemente agradecido, incluso cuando no sabemos por qué nos está pasando algo. Y significa elegir ver el vaso medio lleno porque Aquel que sostiene el vaso tiene el poder para hacer un milagro.
Cada vez que sientas que te vas a quejar por algo, detente, y cámbiala por un agradecimiento específico a Dios. Dale gracias en todo y por todo.
Oremos: “Amado Señor, Hoy hago en mi corazón un espacio especial para dar gracias. Decido que la gratitud sea un fundamento vital para este y todos los días de mi vida; cambio preocupación por adoración, lo oro en el nombre de Jesús. Amén”.
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
