
Autoengaño Fatal
«Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente. teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón. los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza» Efesios 4:17-19
Veo un círculo vicioso, muy vicioso, en esta porción de las Escrituras. Es decir, medito en que los hombres no solo nos entregamos a las perversidades, sino que encima de eso, negamos que estemos haciendo nada malo. Entonces, esa negación, constituye un paso más, un nuevo nivel más elevado de maldad.
Es en ese punto en el que la dureza de corazón impide que nos entristezcamos por hacer lo malo. Y ante el hábito creado y practicado de las perversidades, entonces se pierde la sensibilidad; se han creado entonces las condiciones para que cualquier depravación o impureza parezca trivial, normal, natural.
Todo el que recuerda los primeros ramalazos de maldad que recibió, identifica ese “dolor ardiente”, que sintió en el momento de experimentar la depravación del hombre. Con todo, hay quienes defienden la humanidad, y cuestionan a Dios por crear el infierno.
14 Junio 2026

