
Existe lo que podemos llamar “mentalidad de desviarse” en muchos de nosotros; es decir, que se comienza por un camino, pero en la ruta se desvían buscando nuevos rumbos o tratando de encontrar un atajo.
Esto pasa también en la vida espiritual; y quiero referirme a tres opciones: mirar atrás queriendo regresar, salirse del camino o seguir adelante.
En las Escrituras se comenta el problema de “mirar hacia atrás”. Por ejemplo, el pueblo de Israel miró hacia atrás, hacia Egipto, en donde habían sido esclavizados.
Pero después de la conquista que Moisés logró con el favor de Dios ante el faraón, este pueblo, en el camino a la libertad, quiso volver atrás; recordaban los antiguos tiempos y le temían a lo que habría de llegar si seguían. (Números 14:1-2) lo que les trajo amargura y alejamiento de Dios.
También se hace referencia en la Biblia a “salirse de la ruta”. Es el caso de Abram, quien en medio de un tiempo de escasez de alimentos se salió de la ruta marcada por Dios y se fue para Egipto, en donde casi pierde a su esposa. (Génesis 12:10-20)
Ni mirar atrás, ni salirse del camino son opciones para el creyente.
En la Biblia, en el libro de Deuteronomio, capítulo 31, verso 8, dice así: “El Señor mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes”. (NVI)
Si Dios mostró la ruta, entonces nosotros debemos seguirla. La vida cristiana es una de progreso, no de retroceso.
Piensa en esto: ¡un buen pasado no puede ser el obstáculo para un gran futuro!; por lo tanto, no nos podemos parar, ni atrasar, sino seguir adelante; es adelante en donde encontraremos la victoria.
Incluso mientras que otros a tu alrededor se estén rindiendo, tú debes seguir adelante; aunque algunos piensen que eres tonto, no permitas que esta influencia te detenga. Te recuerdo que has llegado demasiado lejos para rendirte.
Hay un milagro esperando por ti, hay una victoria adelante puesta por Dios para ti. No te rindas, sigue adelante, sirviendo en la Iglesia, orando diariamente, haciendo guerra espiritual. Porque los creyentes genuinos no se rinden.
Oremos: “Amado Señor, hoy te doy gracias por mostrarme que desviarme de tus caminos o que mirar atrás no me permitirán avanzar. Creo que con tu guía y acompañamiento mi vida tendrá propósito y que de esta manera alcanzaré el éxito tal y como tú lo has diseñado para mí. Lo oro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo: “El Señor mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes”. Deuteronomio 31:8 (NVI)
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
