
El árbol nacional de Colombia es la “Palma de cera del Quindío”. Este es un árbol que puede llegar a crecer a más de 160 pies de altura, y su madurez se puede demorar en llegar hasta 80 años, lo que parecería una eternidad para nosotros.
Esta historia me sirve para hablar de la fe, porque hay cristianos que llevan sembrando con fe y sirviendo en la obra de Dios por muchos años, sin ver la respuesta a sus oraciones y, por lo tanto, les parece que nunca van a ver esa victoria en sus vidas.
La Biblia, en el libro de los Salmos, capítulo 126, verso 5, dice esto: “Los que con lágrimas siembran, con regocijo cosechan” (NVI)
Debes saber que hay temporadas donde obedecer a Dios se siente como una pesada carga, pero también necesitas saber que tu llanto no anula las siembras que has hecho.
Si es tu caso, sigue obedeciendo aunque no veas frutos, ¡no te detengas! El Padre celestial no ignora el esfuerzo de un(a) hijo(a) fiel.
Lo que hoy parece como una semilla perdida en un terreno árido, mañana será un bosque que dará fruto abundante.
Puesto que Dios no ha terminado contigo, ni te ha ignorado.
Te motivo para que identifiques un área en la que te sientes desanimado(a) y que se la entregues al Señor.
Sigue orando, sigue sirviendo en amor, que cada día sea uno más de tu fe y fidelidad.
Confía en que tu obediencia está preparando una recompensa pública que nadie podrá detener y que la recibirás con un gozo renovado.
Oremos: “Amado Señor, gracias porque me das ánimo en momentos de sequía espiritual; te pido que por medio de Tu Espíritu Santo me ayudes a perseverar, sobre todo cuando mis ojos ven los frutos. Hoy sé que una gran cosecha viene de parte tuya; esto lo creo y lo establezco en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo: “Los que con lágrimas siembran, con regocijo cosechan” (NVI)
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
