
La gente con frecuencia busca esconder las cicatrices con maquillaje, pero aunque las escondan siguen estando allí.
En la Biblia en el Libro de los Salmos, capítulo 147, verso 3, dice “Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.” (RVR60)
Así, debes saber que “Dios no busca vasijas impecables, busca corazones disponibles”.
Tus heridas físicas o emocionales no son señales de derrota, son las marcas de guerra que demuestran que sobreviviste gracias a la fortaleza y el favor de Dios.
Si todavía duele, entrégaselas a Dios; y si ya sanó, es porque tienes una historia que tiene el poder para levantar a otros.
Hace un tiempo atrás alguien me conto de una práctica japonesa llamada “kintsugi”, en la que cuando una vasija se rompe la reparan agregándole oro, por lo tanto, al final, ésta es más valiosa y fuerte que antes de romperse.
Quiero que imagines la restauración de Dios como algo similar, es decir que tus marcas serán las señales del milagro que el Señor ha hecho contigo.
Hoy, deja de esconder tu dolor. Preséntalo ante el altar y dile a Dios: “Usa mi dolor, y mi quebranto para que Tu luz brille a través de ellas”.
Porque al final de cuentas, no eres lo que te rompió; eres lo que Dios reconstruyó.
Oremos: “Amado Señor, pongo en Tus manos todo lo que esta roto de mi vida. Te pido que hagas de mi dolor el camino para un testimonio que te de toda la gloria solo a ti, esto lo pido en el Nombre de Jesús, Amén” .
Versículo: “Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.” Salmo 147:3 (RVR60)
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
