
¡Dios es amor!
Desde siempre y para siempre, Él es amor.
El calvario no fue el inicio de Su amor por nosotros.
Desde antes que todo existiera, antes de que el sol brillara en el día y las estrellas en la noche alegraran el panorama, Dios era amor.
Antes de que existieran los árboles;
Y las flores con su hermosura se pudieran observar; Dios era amor.
Desde antes que tú nacieras, que tus padres incluso se conocieran,
Dios ya sabía de ti y de tu nacimiento;
“Te conocía aún antes de haberte formado en el vientre de tu madre…” (Jeremías 1:5).
Por lo tanto, ¡te amaba desde antes de nacer!
El amor de Dios ha estado desde siempre y estará por la eternidad; Él nunca cambia ni cambiará.
Dios sabía que un día tendría que hacerse como “hombre” para ir a la cruz y rescatarnos por amor.
Dios te ha amado desde antes, te ama hoy y te amará siempre.
Te pregunto: ¿Podrás responderle a este amor, amándole tú también?
Que puedas decir, tal y como lo dijo David en el Salmo 145, verso 2: “Todos los días te bendeciré; por siempre alabaré tu nombre”. (NVI)
Oremos: “Señor, no hay palabras para expresar mi gratitud por el amor que tú me das. Me amas, aunque no lo merezco, ni lo voy a merecer jamás. Gracias, Señor Jesús, por venir a esta tierra a traer salvación y vida eterna, quiero responder a tu amor amándote también, lo oro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo, “Todos los días te bendeciré; por siempre alabaré tu nombre”. Salmos 145:2 (NVI)
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
