Sabías que:
El deseo de venganza surge del orgullo herido y la falta
de dominio propio. Es una reacción inmediata que busca
compensar el dolor con más dolor, pero en realidad
revela fragilidad: quien no puede gobernarse
a sí mismo, difícilmente puede considerarse fuerte.
Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte;
y el que se enseñorea de su espíritu,
que el que toma una ciudad.
Proverbios 16:32
