Recordemos que el futuro se construye segundo a
segundo, minuto a minuto y hora a hora.
Cuando ponemos nuestro tiempo en las manos
de Dios, Él nos guía a vivir con propósito
y a alcanzar las metas que ha puesto
en nuestro corazón.
Enséñanos de tal modo a contar nuestros
días que traigamos al corazón sabiduría.
Salmos 90:12
