
La sociedad moderna ha centrado la vida en el individualismo, y hace que las personas sientan que lo que tienen les pertenece y que son merecedores de que en todo les vaya bien. Bajo esta perspectiva, desean tener más y acumular para sí mismos.
Entonces surge la pregunta: ¿Cómo ves la generosidad? ¿La ves como algo que no es para ti? ¿O la sientes como una carga pesada?
Sea la que sea tu respuesta, debes saber que la Palabra de Dios transforma por completo nuestra perspectiva.
Cada acto de bondad hacia alguien en necesidad no es una pérdida para nosotros, sino un préstamo hecho directamente al Creador del Universo. ¡Qué promesa tan increíble!
Lo encontramos en la Biblia, en el libro de los Proverbios, capítulo 19, verso 17, que dice así: “Servir al pobre es hacerle un préstamo al Señor; Dios pagará esas buenas acciones” (NVI)
Cuando extiendes tu mano para ayudar al afligido, al hambriento o al desamparado, estás participando en la economía del cielo.
Vivir como Jesús es desarrollar un corazón que se conduele por las cosas que son importantes para Él, porque en realidad no somos dueños de nuestras bendiciones, somos administradores.
Entonces, tu generosidad es la prueba de que entiendes que todo lo que tienes proviene del Señor, así entonces puedes dar al necesitado sin pensar en tu situación, sino con la certeza de que Dios, tal como lo dice el versículo de hoy, te pagará, y la paga de Dios es generosa.
Te motivo para que le pidas a Dios que te muestre una necesidad que puedas suplir esta semana. Quizás no sea dinero; podría ser tu tiempo, un oído para escuchar, una habilidad que posees o una palabra de ánimo.
Busca activamente la oportunidad de dar sin esperar nada a cambio y hazlo en secreto, como un acto de adoración.
Porque al invertir en la vida de alguien, estás haciendo un depósito eterno en tu cuenta celestial y a su vez estarás reflejando el carácter de un Dios generoso.
Oremos: “Amado Señor, saca de mí todo egoísmo y dame un corazón generoso como el Tuyo. Ayúdame a ver a los necesitados a través de Tus ojos y a actuar con compasión y rapidez. Permíteme ser un canal de Tus bendiciones, confiando en Tu promesa de que cuando doy al pobre, te estoy prestando a Ti. Que mi vida sea un testimonio de Tu generosidad, esto lo oro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo: “Servir al pobre es hacerle un préstamo al Señor; Dios pagará esas buenas acciones” Proverbios 19:17 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
BuenDiaTodosLosDias.com
