
«En cambio, el Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos. No hay ley que esté en contra de todo esto» Gálatas 5:22-23
Guiarnos, o dejarnos guiar por el Espíritu de Dios, conduce a una vida de piedad, santidad y paz. Y una vez estamos bajo esa maravillosa influencia, no necesitamos Ley que nos acorrale, que nos fuerce a hacer lo bueno, bajo pena de castigo.
Porque la Ley se crea con el propósito ulterior de usarla en un Juicio; Pero el Espíritu se enfoca en procurar vida y paz.
15 Marzo 2026

