
El Señor, siempre activo
«Confío en que el Señor los guardará de creer falsas enseñanzas. Dios juzgará a la persona que los está confundiendo, sea quien fuere» Gálatas 5:10
Cuando los discípulos estaban aquella noche de tormenta dramáticamente atribulados por la furia de las olas en medio del mar, esa crisis les impuso una respuesta emocional. Tan asustados estaban, que se creyeron con “el derecho y la autoridad” de sermonear al Señor mismo… (Marcos 4:38).
Pero ellos no repararon en algunos detalles: la barca no se había hundido, ellos no estaban en el agua y ¡el Señor estaba en la barca!. Aunque ciertamente la situación era difícil en extremo, todavía no había un desenlace fatal.
Los gálatas, con esa levadura maliciosa de la falsa doctrina, no eran conscientes del peligro que corrían, y ni siquiera estaban nerviosos por ello; pero la realidad era que enfrentaban una amenaza peor que hundirse en el mar, porque lo que estaba en juego eran sus almas.
Peero, el Señor estaba pendiente, el Señor estaba activo, como siempre, y que Pablo estuviera ahí para darse cuenta, y proceder a combatir el error, era una fehaciente muestra de ello.
8 Marzo 2026

