
El (inútil) intento humano
«Díganme ustedes, los que quieren vivir bajo la ley, ¿saben lo que en realidad dice la ley? Las Escrituras dicen que Abraham tuvo dos hijos, uno de la mujer esclava y el otro de su esposa, quien había nacido libre. El nacimiento del hijo de la esclava fue el resultado de un intento humano por lograr que se cumpliera la promesa de Dios; pero el nacimiento del hijo de la libre fue la manera en que Dios cumplió su promesa» Gálatas 4:21-23
Aquí hay una clave muy valiosa para entender por qué el hombre trata en vano de salvarse, ignorando u olvidando que esos asuntos los maneja Dios y nadie más. Abraham, haciendo caso a su esposa Sara, “hizo su diligencia” logrando tener un hijo con la esclava de Sara, Agar. Imagino que, al nacer el niño, habrá pensado que por fin se cumpliría la Promesa de Jehová de que iba a tener una descendencia “como las estrellas del cielo”. Pos no…
La iniciativa de Abraham sólo trajo muchos problemas, como siempre pasa con el “intento humano”. Dado que Dios cumple Sus Promesas, nació Isaac, hijo de Sara, por medio del cual vino aquella numerosa descendencia. Cabe mencionar aquí, que donde verdaderamente se cumpliría eso de que sería “como las estrellas del cielo”, sería por medio de Cristo, cuya Iglesia (el Cristianismo genuino) a superado por muchísimo a la descendencia hebrea. (Como siempre, Cristo, la clave de todo).
Mi llamado a mis estimados se mantiene: dejen de buscarse sus propios caminos para llegar a Dios, y mejor busquen entender el Camino que Dios ya ha provisto: Cristo.
22 Febrero 2026

