
Perplejo yo
«Yo los quiero como a hijos, pero mientras no lleguen a ser como Cristo, me harán sufrir mucho, como sufre una madre con los dolores de parto. ¡Cómo quisiera estar con ustedes en este momento, para hablarles de otra manera! ¡Estoy muy confundido, y no sé qué más puedo hacer para ayudarlos!» Gálatas 4:19-20
La imperiosa necesidad de Pablo de estar presente en Galacia para poder “buscarle la vuelta” a este asunto, prueba su verdadera vocación de pastor de ovejas. Él mira “perplejo” como aparece en otras traducciones la palabra “confundido”, cómo los gálatas han llegado a ser tan “tarados” como les dijo en 3:1, que no puede dar crédito a sus ojos.
Entonces vemos cómo en realidad la ira de Pablo nacía del amor hacia los gálatas: no podía soportar ver cómo se perdían, no podía tolerar que personas malintencionadas sabotearan la Obra de Dios en ellos.
En medio de todo esto, reflexiono en el Señor, mirando a los estafadores de la fe, anotando todo… para el Día del Juicio. Y a los estafadores, los miro, me quedo perplejo yo… pensando ¿es que no calculan el costo de sus fechorías?.
20 Febrero 2026

