Muchas veces decimos mi familia y mis amigos saben
que yo los amos, pero eso no basta. Debes vivir cada
día como si fuera el último de tu vida; exprésales y
demuéstrales a tus seres queridos lo importante
que son ellos para ti, que tus huellas queden
impregnado en sus corazones. A esto nos
manda Dios.
Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto,
¿Cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?.
El que ame a Dios, ame también a su hermano.
1 Juan 4:20-21
