«Sin embargo, cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la ley» Gálatas 4:4
A ver: si Dios “envió a Su Hijo”, fue porque ya existía antes de “nacer de mujer”, el comienzo de Cristo no fue cuando nació en Belén, de un parto natural y como un bebé, ese fue el comienzo de Su Existencia Humana, de su aspecto terrenal.
El Hijo, en Espíritu, se incorporó en un organismo humano, “se hizo igual a los hombres” en el sentido de la raza humana. No dejó de ser Dios, por “habitar” en un cuerpo humano. No dejó de ser Hombre (el “Hijo del Hombre”), por ser Dios en Espíritu.
Nació “de mujer”, sólo, sin la participación de ningún hombre terrenal, sino por Obra del Espíritu Santo. Tenía que ser de esa forma, para poder ser Dios en Espíritu, y Hombre en cuerpo humano. De esta forma, Cristo tenía dos naturalezas: Divina y Humana.
10 Febrero 2026

