
«Amados hermanos, el siguiente es un ejemplo de la vida diaria: así como nadie puede anular ni modificar un acuerdo irrevocable, tampoco en este caso. Dios ha dado las promesas a Abraham y a su hijo. Y noten que la Escritura no dice «a sus hijos», como si significara muchos descendientes. Más bien, dice «a su hijo», y eso sin duda se refiere a Cristo» Gálatas 3:15-16
Bueno, ya se ha hablado bastante del hecho de que Cristo aparece a lo largo y ancho de toda La Escritura desde el Génesis, cuando Dios le dijo a Adán y Eva que la “simiente” de Eva destruiría la obra de la serpiente antigua, hasta el Apocalipsis.
Aquí lo vemos de nuevo, siendo la Bendita Promesa que Dios siempre ha dado, y en la que esperamos y obtenemos salvación. No en la Ley, ni en las obras, sino en Él, en Su Obra en La Cruz.
Dice Calvino que a los gálatas debió darles vergüenza que Pablo tuviera que echar mano de un pacto humano, para ilustrar el Pacto De Dios, garantizado por Su mismísima fidelidad.
28 Enero 2026

