
La Palabra “Discípulo” significa ser aprendiz, alumno o pupilo, quien está en disposición de aprender una doctrina, una ciencia o un arte bajo la dirección de un maestro, pero que además es quien adopta las ideas o el pensamiento instruido.
En la Biblia, en el evangelio de Mateo, capítulo 28, verso 18, dijo Jesús así: “Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.” (NTV)
El último mandato de Jesús a sus seguidores no fue simplemente convertir personas, sino hacer discípulos para que fueran seguidores plenamente comprometidos con su doctrina, y quienes se encargarían de darle continuidad al ciclo de multiplicación espiritual.
Esta comisión sigue siendo nuestra misión principal como cristianos hoy.
Hacer discípulos implica más que compartir el evangelio; requiere invertir profundamente en el crecimiento espiritual de los demás.
Como hombres o mujeres discipulados tenemos la misión de nutrir a los nuevos creyentes, enseñándoles a obedecer los mandamientos de Jesús y capacitándolos para reproducirse espiritualmente.
Debes saber que mediante estas relaciones se logra la transformación tanto al discípulo como de quien hace de guía espiritual.
Te invito para que identifiques personas en quienes puedas invertir intencionalmente en su crecimiento espiritual. Reúnete con amigos para estudiar las Escrituras, orar y hablar sobre los desafíos de la vida y por favor no pienses que no puedes, porque Dios obra a través de quienes están dispuestos, no necesariamente con los más preparados.
Cuando invertimos en otros, participamos en la obra eterna de Dios, dejando un legado que se multiplica por generaciones.
Oración: “Amado Señor, gracias por darme el privilegio de participar en tu Gran Comisión. Te pido que quites de mí todo temor para compartir el evangelio con los demás. Dame la sabiduría y guíame hacia aquellos que Tú quieres que yo discipule, que lo pueda hacer con paciencia y amor, y así poder dar fruto espiritual que permanezca para la eternidad, lo oro en el nombre de Jesús, Amén”.
Versículo: “Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” Mateo 28:19 (NTV)
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
