
Crecer en cualquier área de la vida requiere de preparación, motivación y compromiso personal, puesto que nadie alcanza algo significativo sin esfuerzo.
Es también así con el crecimiento espiritual, puesto que este no ocurre por accidente.
De la misma forma en que un jardín requiere un cuidado intencionado, nuestra vida interior necesita un cuidado deliberado para dar fruto espiritual.
En la Biblia, en la carta a los Efesios, capítulo 4, verso 15, dice así: “En cambio, hablaremos la verdad con amor y así creceremos en todo sentido hasta parecernos más y más a Cristo, quien es la cabeza de su cuerpo, que es la iglesia” – (NTV)
Del versículo podemos decir que Dios desea que maduremos en nuestra fe, volviéndonos cada día más como Cristo.
Crecer por dentro implica permitir que el Espíritu Santo nos transforme. Este proceso requiere honestidad al definir el punto de partida en el que estás espiritualmente y a dónde Dios quiere que estés.
A diferencia del crecimiento físico que ocurre de forma natural, la madurez espiritual requiere de nuestra participación a través de la oración, el estudio de la Palabra y la respectiva obediencia.
Te motivo para que desde hoy dediques cinco minutos para evaluar tu crecimiento espiritual.
Hazte preguntas tales como ¿Soy más paciente que hace un año? ¿Me he comprometido con Dios honestamente a buscarlo en las mañanas?, etc.
Con esto quiero decir que debes identificar una disciplina espiritual que puedas incorporar a tu rutina desde esta semana para fomentar un crecimiento más profundo.
Finalmente te recuerdo que el crecimiento espiritual es un viaje, no un destino y cada pequeño paso que das es importante para Dios, quien sea agrada al ver a Sus hijos madurar en fe y carácter.
Oremos: “Amado Señor, deseo profundizar en mi relación contigo. Transfórmame desde dentro hacia fuera, moldeándome para reflejar Tu carácter. Ayúdame a priorizar las disciplinas espirituales que nutren mi fe y que me acercan más a Ti. Que mi crecimiento interior dé lugar a frutos externos que bendigan a otros y rindan honor a Tu nombre, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo: “En cambio, hablaremos la verdad con amor y así creceremos en todo sentido hasta parecernos más y más a Cristo, quien es la cabeza de su cuerpo, que es la iglesia.” – Efesios 4:15 (NTV)
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
