
La gente se ha olvidado de que todo tiene un comienzo y que, como dice el refrán popular, “no nacemos aprendidos”.
Lo que vemos es gente que busca resultados rápidos, con dietas de una semana, oraciones con respuesta instantánea, vida sin esfuerzo, etc.
Pero la realidad es que todo lo que vale la pena en este mundo requiere esfuerzo personal, así también pasa con el crecimiento espiritual, es decir, que se requiere constancia, la cual es una virtud que transforma lo pequeño en algo poderoso.
En la Biblia, en la carta a los Hebreos, capítulo 10, verso 23, dice así: “Mantengámonos firmes sin titubear en la esperanza que afirmamos, porque se puede confiar en que Dios cumplirá su promesa” . (NTV)
La constancia demuestra madurez. Es seguir creyendo cuando nada cambia, orar aunque no sientas deseos de hacerlo, perseverar aunque sea doloroso.
Debes saber que cada día que decides avanzar, aunque sea un paso, te acercas más al cumplimiento de la promesa. Dios honra al que no se rinde, pero además, la fe perseverante produce carácter, y el carácter es requerido para obtener victorias.
Dios no se olvida de los que perseveran; Él recompensa a los que permanecen.
Te motivo para que hagas hoy algo que te acerque a lo que Dios te prometió. No te detengas por cansancio, porque tu siembra y tu constancia darán fruto en su tiempo.
Tus pequeños pasos de fe te van a llevar a obtener grandes resultados si no te rindes.
Oremos: “Amado Señor, dame fuerza para seguir firme en tu camino. Aunque no vea resultados, confío en tu fidelidad. Hazme constante en la oración, en la fe y en el servicio, esto lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo: “Mantengámonos firmes sin titubear en la esperanza que afirmamos, porque se puede confiar en que Dios cumplirá su promesa” . Hebreos 10:23 (NTV)
Buen dia
Juan C Quintero
buendiatodoslosdias.com
