
Todos, en algún momento de la vida vamos a enfrentar tormentas, ya sea un problema financiero, enfermedad, dificultad familiar o el peso de vivir en un país que ofrece retos culturales y laborales.
Cuando llegan esas situaciones muchos buscan refugio en cosas pasajeras, como las distracciones, refugio en el trabajo, o estando ausentes, es decir buscando refugio en cosas que no pueden brindar la verdadera paz.
En la Biblia, en el libro de Nahum, capítulo 1, verso 7, dice esto, “El Señor es bueno, es un refugio seguro cuando llegan dificultades. Él está cerca de los que confían en él.” Nahúm 1:7 (NTV)
Un refugio es un lugar donde uno se esconde de la tormenta, es un lugar en el que hay protección y descanso.
Cuando la vida se siente como un huracán de responsabilidades, para aprender un idioma, adaptarse a otra cultura, proveer para la familia y mantener viva la fe pareciera que no hay salida ni respuestas, pero en medio de todo esto Dios nos dice: “Yo soy tu refugio”.
Eso significa que no importa lo fuerte que sea la tormenta, si estás en Él, estás seguro.
David lo entendió cuando escribió en el Salmo 91, verso 1, lo siguiente, “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente” (NTV).
Esa sombra es un lugar de cuidado, como un padre que protege a su hijo bajo su manto.
El Señor no solo ofrece un refugio, Él mismo es el refugio. Pero no es un lugar físico, es Su presencia real, cercana, que trae paz en medio del caos.
Hoy quiero invitarte a que pienses en aquello que te roba la paz.
¿Es la preocupación por la economía? ¿Un diagnóstico médico? ¿Un problema con tus hijos? ¿La soledad?
Sea lo que sea, escríbelo en un papel y preséntale esas situaciones al Señor.
De esta forma estás diciendo: “Señor, dejo de intentar resolverlo solo, y confío en ti como mi refugio y respuesta a mi situación”.
La próxima vez que una preocupación golpee tu mente, detente un momento y ora, además, haz de la oración tu primer recurso y no el último.
Cada mañana, antes de salir al trabajo o de empezar tus actividades, témate 5 minutos para entregarle el día al Señor. No importa lo ocupada que esté tu agenda, esos minutos marcarán la diferencia porque tu corazón estará firme en su refugio eterno.
Oremos, “Amado Señor, gracias porque eres bueno y tu amor es eterno. En medio de las dificultades, corro hacia ti y encuentro paz. Hoy decido confiar en ti más que en mis fuerzas, porque tú eres mi refugio seguro. Declaro que mi vida está guardada bajo tu protección, lo oro en el Nombre de Jesús. Amén”.
Versículo: “El Señor es bueno, es un refugio seguro cuando llegan dificultades. Él está cerca de los que confían en él.” Nahúm 1:7 (NTV)
Buen Dia
Juan C Quintero
BuenDiaTodosLosDias.com
