La Casa Sobre la Roca
Serie: -La Vida del Reino-
Pastor Jorge L. Cintrón
Mensaje para ser presentada en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico el 27 de julio de 2025, 10:15am
Texto Bíblico: Mateo 7:24–27
“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.”
Hay un viejo cuento infantil que viene a mi mente al recordar el pasaje bíblico que está en el trasfondo de este mensaje. Recuerdan el cuento de Los tres cerditos.
Un Lobo Feroz amenazaba a tres cerditos que eran hermanos con comérselos
Los cerditos decidieron que cada uno haría una casa para protegerse del Lobo.
– La mía será de paja – dijo el más pequeño-, la paja es blanda y se puede sujetar con facilidad. Terminaré muy pronto y podré ir a jugar.
El hermano mediano decidió que su casa sería de madera: Puedo encontrar un montón de madera por los alrededores, – explicó a sus hermanos.
– Construiré mi casa en un santiamén con todos estos troncos y me iré también a jugar.
El mayor decidió construir su casa con ladrillos. Aunque me cueste mucho esfuerzo, será muy fuerte y resistente, y dentro estaré a salvo del lobo. Le pondré una chimenea para asar y hacer caldo de zanahorias.
Apareció el lobo, rugiendo de hambre y gritando: – Cerditos, ¡me los voy a comer!
Cada uno se escondió en su casa, pensando que estaban a salvo.
El Lobo Feroz se encaminó a la casita de paja del hermano pequeño y en la puerta sopló con todas sus fuerzas: sopló y sopló y la casita de paja se vino abajo.
El cerdito pequeño corrió lo más rápido que pudo y entró en la casa de madera del hermano mediano.
El Lobo, más enfurecido que antes, se colocó delante de la puerta de la segunda casa y comenzó a soplar y soplar. La madera crujió, y las paredes cayeron y los dos cerditos corrieron a refugiarse en la casa de ladrillo de su hermano mayor.
El Lobo se puso a soplar tan fuerte como el viento de invierno. Sopló y sopló, pero la casita de ladrillos era muy resistente y no conseguía derribarla. Decidió trepar por la pared y entrar por la chimenea. Se deslizó hacia abajo. Y cayó en el caldero donde el cerdito mayor estaba hirviendo sopa. Con una gran quemadura y con el estómago vacío salió huyendo hacia el lago.
Los cerditos no volvieron a ver al Lobo Feroz.
Jesús contó una historia muy parecida, pero con consecuencias eternas. No hablaba de casas literales, sino de nuestras vidas. Puede venir El Lobo, la prueba/el Adversario y derribar las casas sin fundamento firme, excepto las de ladrillos.
¿Con qué estás construyendo tu vida? ¿Paja, madera o piedra?
Al concluir El Sermón del Monte Jesús presenta la historia de dos hombres que construyeron sus casas sobre cimientos diferentes. Un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena. Los dos hombres, el prudente y el insensato, construyeron. Los dos hombres escucharon las palabras del Sermón del Monte. El problema no es el desconocimiento, sino la reacción a lo conocido.
Ir a la iglesia, leer la Biblia o asistir a un estudio no es garantía. La diferencia está en obedecer a Jesús. El sabio obedece y construye sobre la roca
La roca es Cristo y sus palabras vividas.
“Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.” 1 Corintios 3:11
“Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hechos 4:11,12)
“Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” (Romanos 10:8-13)
“Recibir a Cristo como Salvador y Señor es construir con ladrillos; ignorarlo es edificar con paja.”
Ambas casas, la del hombre prudente y la del hombre insensato, recibieron el embate de las tormentas. Las tormentas revelan el fundamento sobre las cuales están construidas las casas; esto es la vida de las personas. No importa si pareces fuerte por fuera, sino si estás firme por dentro. ¿Qué pasará cuando enfrentes una crisis? ¿Tu matrimonio? ¿Tu salud? ¿Tu identidad? ¿Se derrumba todo o permanece porque estás en Cristo?
Jesús cierra su sermón con un llamado a vivir lo que se ha oído. El que solo oye y no hace, se engaña a sí mismo. “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.” (Santiago 1:22).
¿Sobre qué estás edificando tu casa, ósea tu vida?
El cuento de los tres cerditos es un reflejo infantil de una verdad profunda. Cuando venga El Lobo, la prueba/el Adversario y solo quedará en pie lo que esté sobre la roca: Cristo. No importa cuán bonita se vea la casa, si no está construida sobre Cristo, caerá.
Hoy es el momento de poner el fundamento eterno: Jesucristo como Salvador y Señor de tu casa, tu vida.
Recibir a Cristo como tu Salvador es comenzar a construir sobre la roca. Hay que rendirse al señorío de Cristo, obedeciendo sus palabras como estilo de vida.
Es necesario confesar públicamente que uno quiere que Jesús sea el Salvador y Señor de la vida de uno.
Esta oración, si verdaderamente crees en Jesucristo, te puede ayudar a invitar a Jesucristo a que venga a tu vida.
“Padre, reconozco que soy pecador.
Acepto que Jesucristo es:
Tu Hijo, que es el hijo de Dios,
Que murió en la cruz por mis pecados,
Que Tú, Padre, le levantaste de los muertos.
Gracias Jesús por pagar el precio de mis pecados.
Perdóname y hazme una nueva criatura.
Lávame con tu sangre y entra en mi corazón.
Te entrego hoy mi vida.
Te recibo como mi Salvador y Señor.
Santo Espíritu ven a mi vida.
Capacítame para vivir cada momento de mi vida de acuerdo a la decisión que hoy he tomado.
En el nombre de Jesucristo he orado. Amen”
N O T A:
Si al leer este mensaje quieres recibir a Jesucristo como tu Salvador personal envíame un mensaje a mi correo electrónico. Mi correo electrónico es cadenadeintercesión@yahoo.com . Todo correo electrónico será leído solamente por este servidor y mantenido en completa confidencialidad.

