
Es curioso el comportamiento humano, la mayoría de las personas cambian su manera de hablar y de actuar dependiendo de la persona que esté en frente de ellos, por ejemplo, si es una persona que representa un autoridad, influencia o riqueza, entonces se habla y actúa con respecto, colocando toda la atención en ellos y expectantes a lo que estas personas digan o hagan.
Por el contrario, cuando se está en frente de una persona pobre, mal vestida o sin educación, entonces se tiende a menospreciarla.
En la Biblia, en la carta a los Romanos, capítulo 14, verso 4, dice “Tú no puedes juzgar al siervo de otro; sólo el propio amo puede aceptar o condenar a su siervo…” (PDT)
Realmente todas las personas merecen el mismo respeto y trato independientemente de su condición económica, educativa o social.
Dios nos deja estar al lado de estas personas para aprender algo, pueden ser conexiones divinas puestas por el Señor para que tengamos un crecimiento integral.
La verdad es que es fácil juzgar a los demás, pero Dios no nos pide eso, nos invita para que les demos el mismo trato; es decir, que haya respeto hacia ellos.
Las bendiciones divinas no vienen de las personas, vienen de Dios, y Él usara a las personas que menos nos imaginemos para abrirnos puertas y bendecir nuestra vida.
Oremos, “Amado Señor, gracias por enseñarme a ser humilde, a ver a todas las personas por igual, y no por su condición; decido respetar a todas las personas sin distingo de ninguna clase, porque sé que al hacerlo te estoy honrando a ti; lo creo en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo, “Tú no puedes juzgar al siervo de otro; sólo el propio amo puede aceptar o condenar a su siervo…” Romanos 14:4 (PDT)
Buen dia
Juan C Quintero
buendiatodoslosdias.com
