
Para las personas es más fácil hablar de las razones por las cuales algo no se puede hacer que tomar un tiempo y pensar en la manera en la que sí se puede.
Las palabras negativas, las justificaciones a la incapacidad y el pensamiento de derrota no honran a Dios, además le hacen ser una persona mediocre y le preparan para el fracaso.
En la Biblia, en el primer libro de Crónicas, capitulo 17, verso 27, dice así, “Ahora te ha complacido bendecir la casa de tu siervo para que permanezca para siempre delante de ti. ¡Pues cuando tú concedes una bendición, oh Señor, es una bendición eterna!” (NTV)
Este versículo expresa el Favor de Dios de quien dispone su vida para honrarlo con fe y declarando con sus palabras que Él es el Señor de Su vida.
De esta manera fue que David recibió una promesa en forma de pacto, de que sería bendecido él y toda su descendencia.
Si con tus palabras y con tus actos honras al Señor y te ocupas de obedecerlo en todo, veras como las promesas declaradas se convierten en bendiciones eternas.
Por lo tanto, cambia tus palabras, elimina de tu vocabulario los “no se puede”, “no tengo tiempo”, “no tengo dinero”, etc.; y empieza a honrar a Dios con los dichos de tu boca.
Él quiere que pienses diferente, por eso cree y repítete a ti mismo: “soy especial”, “tengo talento”, “si lo puedo todo en Cristo”, “estoy ungido”, “tengo inteligencia”, “Dios me da la gracia”
Mientras más veces hables y repitas la Palabra de Dios, más la vas a creer.
Cuando crees y repites las promesas de Dios diariamente, tu fe se alimentará, vas a recibir motivación para avanzar, para obtener la victoria que Dios tiene para ti
Recibe la herencia el pacto que hizo Dios con David para hacerlo contigo también: porque “a Dios le ha complacido bendecir la casa de su siervo”; sírvele y, tú y tu casa serán bendecidas.
Oremos, “Amado Señor, gracias por tus promesas que son tan poderosas, quiero honrarte con mis palabras, por eso escojo creerlas y repetirlas diariamente, cambio mi manera de pensar derrotista por la certeza de la fe, lo creo y declaro en el nombre de Jesús. Amén”.
Versículo, “Ahora te ha complacido bendecir la casa de tu siervo para que permanezca para siempre delante de ti. ¡Pues cuando tú concedes una bendición, oh Señor, es una bendición eterna!” 1 Crónicas 17:27 (NTV)
Buen Dia
Juan C Quintero
BuenDiaTodosLosDias.com
