
Una de las flores más hermosas y vendidas en el mundo entero son las rosas, pero éstas son flores que tienen espinas, las cuales, si las personas no tienen cuidado, les van a causar heridas. Es así como, tú puedes mirar a las rosas como un arbusto con espinas o como una hermosa flor, en ambos casos, tu visión es correcta pero no adecuada.
Nuestras vidas son como esas flores, es decir, que podemos ver la vida como algo lleno de espinas y dolor o como algo hermoso que Dios quiere transformar.
En la Biblia en el evangelio de Lucas, capítulo 8, verso 14 dice así, “Las semillas que cayeron entre los espinos representan a los que oyen el mensaje, pero muy pronto el mensaje queda desplazado por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de esta vida. Así que nunca crecen hasta la madurez”. (NTV)
La semilla a la que se hace referencia aquí es la Palabra de Dios, y el versículo habla de personas que están ahogadas por las circunstancias de la vida y que nunca maduran porque tienen espinas en el alma, es decir, heridas profundas que les impiden experimentar el amor de Dios y Sus bendiciones.
Es claro que la vida a veces nos da espinas, pero tenemos la opción de reenfocar nuestra mente; y así, en lugar de ver las espinas, aprender del dolor y crecer; tomando la Palabra de Dios y sus promesas como algo más valioso que el dolor y las circunstancias de la vida..
Libro de los Proverbios capítulo 23, verso 7, está escrito algo que es poderoso y que necesitas comprender, y dice así, “Tal y cómo piensa una persona en su corazón, así es”.
Si te detienes en lo negativo en la vida, te volverás una persona negativa, y la Palabra de Dios tendrá dificultades para echar raíces en ti. Sin embargo, si reconoces lo negativo, pero eliges a cambio buscar el bien que puede venir de esa situación, la Palabra de Dios echará raíces en tu vida y producirá una gran cosecha de fruto abundante de bendición.
Aférrate firmemente a la Palabra de Dios. Porque todo se reduce a una elección.
Centrarse en la Palabra de Dios no es negar el dolor; sino que es simplemente negarse a dejar que lo que acontece te robe la bendición que Dios quiere impartirte con Su Palabra.
Oremos, “Amado Señor, reconozco que a veces es muy difícil enfocarse en la belleza cuando hay espinas que punzan el corazón de dolor. Pero quiero que mi alma esté sana y lista para recibir Tu Palabra. Renuncio al dolor que cualquier situación pueda causarme para dar fruto de amor, bendición y paz, lo pido y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo “Las semillas que cayeron entre los espinos representan a los que oyen el mensaje, pero muy pronto el mensaje queda desplazado por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de esta vida. Así que nunca crecen hasta la madurez”. Lucas 8:14 (NTV)
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Juan C Quintero
buendiatodoslosdias.com
