
Saberse comunicar es supremamente importante en nuestra vida.
Por la mala comunicación se dañan familias, se rompen negocios, se crean peleas, se pierden amigos e incluso se puede crear mala fama.
Un buen cristiano debe ser un buen comunicador intencionalmente.
Por lo tanto, ser intencional, significa implícitamente que “hay que hacer el esfuerzo por comunicarse con la verdad, pero a su vez con amabilidad”.
Una verdad dicha sin amor es maltrato.
En la Biblia, en el libro de los Proverbios, capítulo 15, verso 4, dice así, “Las palabras suaves son un árbol de vida; la lengua engañosa destruye el espíritu”.
Este versículo nos instruye sobre el poder de las palabras amables, las definen como “árbol de vida”, es decir, que son como un árbol sano el que continuamente se ve y produce vida, que da sombra y buen fruto, que abrazan y no rechazan, que son fuente de buenos resultados en las relaciones; refrescan, alivian y reaniman.
Pero, por el contrario, las malas palabras y las palabras engañosas en lugar de ser saludables, entristecen el alma y quebrantan el espíritu de los demás.
Te invito hoy para que reflexiones sobre tu manera de hablar, de tal forma que puedas cambiar las malas y engañosas palabras, por aquellas que dan vida y construyen relaciones.
Oremos “Amado Señor, hoy te presento mi forma de hablar, te pido que me reveles por tu Santo Espíritu si mis palabras son de vida o de muerte y engaño. Quiero ser un reflejo de la vida que Tu me das usando palabras amables que edifiquen y animen a los demás, te pido que me ayudes a refrenar mi boca de hablar lo malo, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo: “Las palabras suaves son un árbol de vida; la lengua engañosa destruye el espíritu”. Proverbios 15:4 (NTV)
Buen Dia
Juan C Quintero
BuenDiaTodosLosDias.com
