
No importa quién seas, necesitarás ayuda en algún momento de tu vida.
De seguro vas a enfrentar a cosas que no puedes hacer por tu propia cuenta.
Muchos van a intentar hacerlo de todos modos. El orgullo aparecerá y quizás te dirá “No necesitas ayuda de nadie”.
Y lo que sucede inevitablemente es que terminarás desgastándote en el proceso.
Quizás sea algo tan fuerte que vas a tener que ponerte de rodillas clamarle a Dios.
A veces esperamos demasiado tiempo para buscarlo a Él por ayuda, pero por el orgullo no lo hacemos, esto significa soportar dolor necesario.
En la Biblia vemos a David quien después de ser ungido rey, estaba constantemente en peligro por su vida. El aprendió a dejar de tratar de hacer lo todo solo por lo tanto iba y buscaba a Dios.
En el Salmo 46:1, escribió lo siguiente, “Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”. (RVR60).
Si lees los salmos y los relatos sobre David podrás darte cuenta de que él no sólo buscó a Dios para algunas cosas, sino que él lo buscó para todos sus asuntos, y el Señor vino a Su rescate.
La verdad es que esto no pasó porque David fuera diferente a nosotros, sino porque tuvo la humildad suficientemente como para reconocer que necesitaba ayuda de Dios diariamente.
Creo que todos debemos aprender esto, “hay que buscar la ayuda de Dios en todos nuestros asuntos”
Puedes hacerlo con palabras como estas “Señor, no puedo hacer esto por mi cuenta. Necesito de tu ayuda”; pero la clave no está en las palabras sino en el estado de tu corazón, en la humildad con la que lo busques, porque “Dios honra al humilde”
Sea lo que sea que estés enfrentando hoy, Él está listo para ayudarte. Está esperando que confiemos en Su gracia.
No esperes hasta que te encuentres agotado(a) mental, física y emocionalmente para clamar por ayuda. Deja ir tu orgullo y busca la ayuda de Dios en todo momento.
No es una debilidad admitir que necesitas ayuda; por el contrario, se necesita fuerza para superar tu orgullo y admitirlo y una vez que lo hagas, descubrirás que Dios está dispuesto y es capaz de intervenir y actuar en tu favor.
Oremos “Amado Señor, te entrego primero que todo, mi orgullo, pero también mis cargas. Decido desde hoy buscarte primero a ti, en todo para todos mis asuntos. Ayúdame a ser humilde de corazón porque quiero solo agradarte a ti, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo, “Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”. Salmo 46:1 (RVR60).
Buen Dia
Juan C Quintero
buendiatodoslosdias.com
