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Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres;
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por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.
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Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador,
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el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
5
Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,
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el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.
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Para esto yo fui constituido predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad.
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Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.
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Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos,
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sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.
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La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción.
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Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.
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Porque Adán fue formado primero, después Eva;
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y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.
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Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia.
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Así que recomiendo, ante todo, que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos,
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especialmente por los gobernantes y por todas las autoridades, para que tengamos paz y tranquilidad, y llevemos una vida piadosa y digna.
3
Esto es bueno y agradable a Dios nuestro Salvador,
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pues él quiere que todos sean salvos y lleguen a conocer la verdad.
5
Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,
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quien dio su vida como rescate por todos. Este testimonio Dios lo ha dado a su debido tiempo,
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y para proclamarlo me nombró heraldo y apóstol. Digo la verdad y no miento: Dios me hizo maestro de los gentiles para enseñarles la verdadera fe.
8
Quiero, pues, que en todas partes los hombres levanten las manos al cielo con pureza de corazón, sin enojos ni contiendas.
9
En cuanto a las mujeres, quiero que ellas se vistan decorosamente, con modestia y recato, sin peinados ostentosos, ni oro, ni perlas ni vestidos costosos.
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Que se adornen más bien con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan servir a Dios.
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La mujer debe aprender con serenidad, con toda sumisión.
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No permito que la mujer enseñe al hombre y ejerza autoridad sobre él; debe mantenerse ecuánime.
13
Porque primero fue formado Adán, y Eva después.
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Además, no fue Adán el engañado, sino la mujer; y ella, una vez engañada, incurrió en pecado.
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Pero la mujer se salvará siendo madre y permaneciendo con sensatez en la fe, el amor y la santidad.