Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones.
Reciban al que es débil en la fe, pero no para entrar en discusiones.
RECIBID al flaco en la fe, pero no para contiendas de disputas.
Aceptad al que es débil en la fe, pero no para juzgar sus opiniones.
Reciban bien al que es débil en la fe, y no entren endiscusiones con él.