Saber que responder en cada momento y cuales palabras sean adecuadas hacen que la mente se afirme o se vuelva dubitativa. Existen dos monosílabos poderosos “Sí” y “no”; quizás el más usado es el “si”, hay personas que no se pueden negar aunque su deseo sea contrario; un “no” dicho con resolución, un no definitivo, es un arma eficaz contra la manipulación y la tentación; esto es saber decir “no” a lo que no está bien, pues al hacerlo se denota firmeza, fortaleza interior y rectitud.
Por otro lado también es importante decir “sí” al bien, a lo que nos pide Dios en Su Palabra para obedecer.
Antes del momento más importante en la vida de Jesús, es decir, antes de ir a la cruz, Él se fue a orar, en Mateo 26:39 encontramos este momento relatado así: “Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú”. (RVR60)
En el deseo de Jesús estaba decir que “no” al sacrificio de la cruz, pero para Él era más importante hacer la voluntad del Padre celestial; por eso afirmó, “no se haga como yo quiero sino como tú quieres”. De igual manera cuando algo que llegue a ti no esté acorde con la voluntad de Dios, entonces responde como lo hizo nuestro maestro, di “aunque quiero otra cosa voy a hacer tu voluntad”
La vida siempre tiene un lado negativo y otro positivo; momentos para resistirnos y momentos para defendernos, tiempos de ser valientes e instantes para avanzar.
Pero nuestro corazón es astuto y doble, “Engañoso es el corazón más que todas las cosas” (Jeremías 17:9 – RVR1960), por esta razón no nos podemos dejar guiar por nuestros deseo e intenciones sin antes evaluarlas a la luz de las Sagradas Escrituras. “Sí” y “no” tienen poder, aprende a usarlos correctamente
Versículo: “…Que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación” Santiago 5:12 (RVR60).
Buen día…
Juan C Quintero
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