Buen Día – Deleitarse… en el Señor

DELEITATE

La vida se vive por temporadas. Hay algunas de ellas en las que por alguna razón sentimos que no obtenemos las respuestas que buscamos o que necesitamos. Es en estos momentos en los que quisiéramos soluciones instantáneas a esas peticiones que salen de nuestro corazón, pero la realidad es que lejos de ver respuestas, sólo se siente una tremenda soledad y un silencio que resulta perturbador.

Podemos meditar sobre esto; evaluar cuál es la intensidad de la angustia; porque quizás por el afán cotidiano se ha perdido el camino y la ruta por la que se debería andar; y casi sin percatarse llegas a descubrir que has ido perdiendo aquella comunión que un día tuviste con Dios. Ha dejado de orar, de leer la Biblia, te sientes débil en la fe al punto en que lo humano ha vuelto a gobernar sobre lo espiritual.

El versículo de hoy nos enseña que hay que “deleitarnos en el Señor y así mismo Él concederá los anhelos del corazón”


Deleitarse es disfrutar, es aquello que genera satisfacción, produce un estado de gozo y agrado; implica olvidarse de todo lo demás y concentrarse solamente en el motivo del deleite.

Cuando nos deleitamos en Dios nos olvidamos de los problemas y nos concentramos totalmente en Él; al hacerlo nuestra fe crece y se hace fuerte, logramos un alivio para nuestra alma pues las emociones se aquietan y las preocupaciones se desvanecen.
Responde sinceramente esta pregunta: ¿has dejado de deleitarte en Dios?. Si el temor está gobernando tu vida, si la desconfianza es una constante en tu relación con los demás, si los afanes cotidianos te impiden llevar una vida tranquila o si tienes sentimientos negativos y de dudas profundas sobre el futuro, entre otros síntomas… entonces es que has dejado de deleitarte en Dios.

Mi oración de hoy es que vuelvas a la presencia del Señor, a deleitarte en Él; que los afanes, las preocupaciones y todas las distracciones no te impidan tener un encuentro diario con Dios para deleitarte en Su presencia. Cuando lo haces todo el  panorama cambia, la visión de Dios se establece en tu corazón, la vida recobra el sentido de propósito y se revive la pasión por las cosas celestiales; porque al deleitarnos, el amor del Padre, la Gracia del hijo y el Poder del Espíritu Santo están sobre ti trayéndote paz, seguridad, fortaleciéndote la fe y haciendo que regreses al primer amor. Deja de pensar en ese problema que abate tu mente, cierra tus ojos, levanta tus manos y disfruta la presencia Santa de Dios sobre tu vida.

 

Oremos: “Señor, gracias por tu presencia maravillosa, por estos instantes de intimidad contigo que me llenan de fe, me preparan para enfrentar un nuevo día y me dan la confianza para saber que no estoy solo(a) sino que Tu estas siempre conmigo. Me deleito en Tu Presencia. Lo declaro en el nombre de Jesús, Amen”

Versículo: “Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón.” Salmos 37:4 (NVI)

Buen Día,
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com

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